El icónico bolso Bon Bon de Jimmy Choo se reinventa una vez más, esta vez adornado con cristales Swarovski y una etiqueta exclusiva. Su reinterpretación redefine el lujo, sino que lo acerca a una pieza de arte, fusionando la artesanía italiana con la innovación.
La marca de accesorios de lujo, Jimmy Choo, presenta una colección cápsula de edición limitada que combina lo mejor de la artesanía italiana y la innovación técnica. Así es como la marca celebra la maestría en el diseño y la creatividad que la definen. Y es que, el icónico bolso Bon Bon has sido reinterpretado por completo con cristales de Swarovski. El resultado han sido piezas altamente coleccionables que van más allá de simples accesorios, acercándose al concepto de objetos de arte y joyería cuando se llevan puestos.
Cada una de las cinco piezas de esta exclusiva colección cápsula realzan el juego de luz y reflejos característico de los cristales, acentuando el carácter coleccionable y la belleza luminosa del bolso. Además, los cristales de Swarovski son reconocidos por su calidad inigualable, explorando la relación simbiótica entre la belleza y la luz. El concepto del cristal ha desempeñado un papel fundamental en la definición del espíritu de Jimmy Choo; polifacéticos y cautivadores, los cristales representan un glamour transformador y un estilo extraordinario.
Cada diseño presenta una exclusiva etiqueta bordada con cristales en relieve sobre grosgrain, adornada con cristales hotfix de color rosa, y se presenta en un embalaje a medida que evoca un lujoso joyero.
Jimmy Choo mete un bolso dentro de otro bolso: el Atelier Bon Bon 01

Esta pieza ha sido confeccionada íntegramente en Italia a partir de hojas tridimensionales adornadas con cristales de Swarovski. Así, otorgan vida a una base de cuero plateado con efecto espejo. Las hojas de cristal evocan el movimiento en el mundo natural. La celosía de cristales está entrelazada para encajar a la perfección con la icónica silueta del Bon Bon, creando la ilusión de un bolso dentro de otro bolso. La estructura enrejada está compuesta de 12 delicadas tiras de ante, cada una de ellas embellecida con cristales hotfix de Swarovski, aplicados individualmente a mano. En total, la celosía de ante de cada bolso Atelier Bon Bon 01 cuenta con aproximadamente 15,000 cristales colocados manualmente. Todo un reflejo de la dedicación artesanal y la meticulosa atención al detalle.
Las hojas de cristal se crean utilizando una técnica similar. Cada hoja está confeccionada con dos capas de ante, acabadas con cristales colocados a mano de manera individual. Cada bolso Atelier Bon Bon 01 incorpora 41 hojas, cada una decorada con aproximadamente 10,000 cristales colocados manualmente. Sumando la celosía y las hojas, cada bolso Atelier Bon Bon 01 está adornado con un total de aproximadamente 25,000 cristales aplicados a mano.
Cristales en rejilla: el Atelier Bon Bon 02 & el Atelier Bon Bon 03

El diseño gráfico y lineal de cristales de esta suave silueta se combina con una distintiva rejilla de cristales sobre una base de satén bordada por maestros artesanos. La cual ha sido confeccionada con una sofisticada técnica de capas, elevando cada pieza un nivel de artesanía de alta costura. Por su parte, los cristales facetados y las cuentas cuadradas se combinan para aportar profundidad y dimensión a la delicada base de organza. Le acompaña su asa tipo brazalete que también está adornada con cristales.
Cada bolso está meticulosamente elaborado con aproximadamente 3,400 cristales, incluyendo 2,620 cristales rosemonte y 820 cuentas cuadras de cristal, reflejando un diseño deslumbrante y una manufactura excepcional.
Las flores del tradicional jardín inglés: el Atelier Bon Bon 04 & el Atelier Bon Bon 05

La naturaleza es una fuente constante de inspiración para la directora creativa Sandra Choi. Por eso, las exquisitas flores que definen los elegantes Atelier Bon Bon 04 y 05 evocan la belleza etérea de un tradicional jardín inglés.
Construidas mediante una sofisticada técnica de capas. De esta manera, las piezas presentan dos tipos de cristales facetados, cuentas transparentes y lentejuelas mate. Las distintivas flores tridimensionales aportan profundidad y riqueza a la delicada base de tul, irradiando luz y complementando el asa tipo brazalete.
Y es que, cada bolso cuenta con una base de tul y satén; bordada a mano por maestros artesanos. La confección de cada pieza requiere el trabajo de dos artesanos durante cinco días. Contando con un total de 5,050 cristales aplicados a mano, incluyendo 2,310 cristales bracket y 2,740 cristales cosidos.

