Cuando nuestro estilo de vida fracasa a la hora de perder peso llegan las alternativas más rompedoras. Y los tratamientos contra la diabetes tipo 2 han demostrado su eficacia. Te contamos cuáles hay y en qué se diferencian.
La obesidad es un factor de riesgo significativo para la salud porque aumenta sustancialmente el riesgo de enfermedades como diabetes mellitus tipo 2 (DM2), enfermedad del hígado graso, hipertensión, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, demencia, osteoartritis, apnea obstructiva del sueño y varios cánceres, reduciendo la esperanza de vida entre 5 y 20 años. Además, tiene implicaciones socioeconómicas negativas, como desempleo y discriminación. La obesidad ha alcanzado niveles pandémicos a nivel mundial en los últimos 50 años, y en España afecta a una gran parte de la población, incluidos niños. El problema es multifactorial y complejo, con influencias ambientales, genéticas y socioculturales.
Hasta ahora, las intervenciones en el estilo de vida y el comportamiento destinadas a reducir la ingesta de calorías y a aumentar el gasto energético han tenido una eficacia limitada, y las dietas para perder peso fracasan con frecuencia. Además, los fármacos para la obesidad que se han venido utilizando desde hace más de 50 años, han presentado una eficacia modesta y efectos adversos relevantes, lo que ha supuesto su retirada del mercado.
Los nuevos fármacos aprobados por la Agencia Europea de Medicamentos, Mounjaro, Wegovy, Ozempic y Saxenda, entre otros, han demostrado ser más potentes y eficaces. Son agonistas de acción prolongada de los receptores del péptido similar al glucagón 1 (GLP-1). Se han convertido en un fenómeno social y médico, están revolucionando el tratamiento de la obesidad y de la DM2, gracias a su mayor eficacia en comparación con las terapias anteriores, que solo abordaban una vía de las muchas implicadas en el desarrollo de dichas enfermedades.
Un avance científico que se ha convertido en un fenómeno social y médico
Actualmente, varias moléculas están en investigación para la pérdida de peso. Las ya comercializadas, como la liraglutida, semaglutida y tirzepatida, representan un gran avance. Estas sustancias, al unirse, activan los receptores GLP-1 presentes en las células endocrinas, alfa y beta del páncreas, células del corazón, vasos sanguíneos, leucocitos, intestino y riñón. En términos de obesidad, estas moléculas ralentizan la digestión y generan sensación de saciedad en el cerebro. Además, la tirzepatida, presente en el fármaco Mounjaro, también actúa sobre los receptores GIP en los adipocitos, mejorando la destrucción de grasa. Con éste último, se ha conseguido hasta una pérdida de peso de un 22,5%, lo que puede suponer hasta 25 kg en algunos pacientes.
Estos nuevos medicamentos, destinados al control de la glucemia cuando no se logra con insulinas o en casos de obesidad apropiados, son efectivos y positivos. En personas con DM2, estos medicamentos pueden reducir la glucemia y controlar el peso sin necesidad de otros antidiabéticos. Además, para quienes tienen la glucemia normal, y son obesos o con sobrepeso, estos medicamentos se prescriben para controlar el apetito y reducir la ingesta sin alterar la glucemia. Además, se recomienda una dieta adecuada y ejercicio para ayudar a controlar el peso.
¿Quién puede medicarse contra la obesidad?
La decisión de iniciar una terapia farmacológica debe individualizarse y tomarse sólo después de una evaluación de los riesgos y beneficios de todas las opciones de tratamiento. “Los nuevos tratamientos farmacológicos para tratar la DM2 y la obesidad, han de estar prescritos e indicados por un médico, deben utilizarse en combinación con una dieta hipocalórica adecuada, un aumento de la actividad física y una modificación de hábitos para consolidar el nuevo peso. Los objetivos de este tratamiento con fármacos deben ser perder peso y mantenerlo, mejorar la salud general y minimizar los efectos adversos”, advierte la Dra. Elena Soria, médico nutricionista de Clínica Menorca.
Los candidatos a terapia farmacológica incluyen personas con un IMC ≥ 30 kg/m2, o un IMC de 27 a 29,9 kg/m2 con problemas de salud (prediabetes, hipertensión, dislipidemia, apnea obstructiva del sueño o enfermedad cardiovascular), que no han cumplido los objetivos de pérdida de peso (al menos el 5% del peso total a los tres/seis meses) con una intervención integral en el estilo de vida.
Estos son los medicamentos para adelgazar
Mounjaro (julio 2024) Lilly
- Principio activo: Tirzepatida.
- Administración subcutánea semanal escalable.
- Reduce hasta el 22,5% del peso.
- Beneficios adicionales: descenso de triglicéridos, de la tensión arterial y de los niveles de colesterol.
- Efectos secundarios más frecuentes: náuseas, diarrea y vómitos.
Wegovy (mayo 2024) Novo Nordisk
- Principio activo: Semaglutida.
- Administración subcutánea semanal escalable.
- Reduce una media del 10% del peso y más de 7 cm. de cintura después de cuatro años.
- Beneficios adicionales: disminuye el riesgo de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares
- Efectos secundarios más frecuentes: la mayoría tienen relación con el sistema gastrointestinal: náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento.
Ozempic (2019) Novo Nordisk
- Principio activo: Semaglutida
- Administración subcutánea semanal escalable.
- Reducción media de casi el 15% del peso corporal en 6 años.
- Beneficios adicionales: reduce el riesgo de problemas cardiovasculares
- Efectos secundariosmás frecuentes: pérdida de masa muscular, náuseas, diarrea y vómitos.
Saxenda (2016) Novo Nordisk
- Principio activo: Liraglutida
- Administración subcutánea diaria escalable.
- Reduce hasta un 5% del peso en las primeras 12 semanas.
- Beneficios adicionales: mejora de los parámetros glucémicos, reducción en factores de riesgo cardiometabólico, reducción de la circunferencia de la cintura y mejora significativa de la apnea del sueño.
- Efectos secundarios más frecuentes:náuseas y vómitos.

