Frederique Constant presenta el Manchette Turquoise, un reloj pulsera de silueta glam-rock con esfera de turquesa natural auténtica, brazalete dorado articulado y un carácter tan único como la piedra que lo protagoniza: no hay dos iguales.
Mineral y refrescante. Brillante y refinado. Irresistiblemente sensual. Este verano, el turquesa se impone como el color imprescindible de la temporada y Frederique Constant lo ha convertido en la pieza central de su atrevido Manchette Turquoise: un accesorio que va mucho más allá del reloj de pulsera convencional.
Un icono que regresa con nueva actitud
Creado en 2012 con un brazalete de nueve eslabones, el Manchette vuelve a la escena relojera en 2025 con una nueva silueta y una actitud renovada. Siete eslabones articulados con acabados dorados, esculpidos con el icónico motivo de la manufactura ginebrina, el Clou de Paris, configuran una pieza que reivindica una elegancia glam-rock, chic e impactante.
Turquesa auténtica: cada pieza, única en el mundo
En el centro del reloj, un auténtico fragmento mineral de turquesa extraído de roca natural. La piedra vibra con sus mil matices y, al proceder de un bloque natural, ninguna esfera es igual a otra: cada Manchette Turquoise es tan único como quien lo lleva.
Un juego de matices y reflejos. Homogéneo sin llegar a aburrir. Su complejo brillo marino reúne infinitas variaciones de azul, servidas por un brazalete flexible para llevar sobre la piel desnuda.

El complemento del verano: sobre piel bronceada y looks ligeros
El turquesa tiene algo especial sobre la piel bronceada: su vibrante frescor evoca aguas cristalinas y horizontes infinitos. El Manchette Turquoise lo sabe y lo aprovecha: combina con pareos, bikinis, vestidos ligeros o crop-tops, pero también con looks más elaborados que buscan ese punto de impacto mineral y luminoso.
Desde la antigüedad, a la turquesa se le atribuyen propiedades que favorecen la energía positiva y el equilibrio interior. Un argumento más para no quitárselo en todo el verano.

