Barbudo: cocina castiza de autor y amor por la coctelería

Barbudo aterriza en el barrio de Salamanca como la apertura gastronómica más comentada del momento. El chef José Carlos Fuentes y el mixólogo Juan Lizárraga unen talento para crear un espacio donde tradición y modernidad conviven con naturalidad. Un nuevo punto de encuentro madrileño que promete dar mucho que hablar.

Madrid no deja de elevar el listón culinario y, en esta ocasión, lo hace con una apertura llamada a convertirse en referente. Su nombre es Barbudo, un espacio donde conviven la herencia madrileña, la técnica más depurada y una atmósfera vibrante que invita a quedarse. Su ubicación —en el número 57 de la calle Príncipe de Vergara—, lo sitúa en el corazón del barrio de Salamanca, aunque su propuesta aspira a conquistar mucho más allá del distrito.

Un proyecto que nace de una alianza poco habitual y muy esperada: José Carlos Fuentes, chef reconocido con una estrella Michelin y uno de los nombres más respetados de la cocina española, y Juan Lizárraga, mixólogo de proyección internacional y finalista de World Class. Dos talentos, dos disciplinas y una misma visión: crear un lugar donde la tradición se reinterpreta sin perder esencia, y donde cada detalle —del plato a la copa—, importa.

Una barra que marca el ritmo de la casa

La experiencia Barbudo comienza en su barra de tapeo contemporáneo, un espacio luminoso y dinámico que refleja la faceta más desenfadada del proyecto.

Aquí la cocina se disfruta en formato bocado, pero con una profundidad de sabor que sorprende: Brioche de steak tartar de picaña madurada o el Bikini de rabo de toro con queso Comté son algunas de sus propuestas. Lo más atractivo es que si eres de vinos, este es tu lugar: ¡cuentan con más de 20 vinos por copa! Y todo sin olvidara la coctelería de autor que firma Lizárraga, pensada para emocionar desde el primer sorbo.

Es el punto perfecto para un afterwork, un aperitivo largo o una cena informal que termina convirtiéndose en velada.

Una planta baja para su restaurante-comedor

Quien baja a su elegante comedor descubre la cara más pausada e íntima de Barbudo. Aquí el viaje avanza hacia los platos de fondo, elaboraciones que mezclan tradición, nostalgia y una técnica refinada que eleva cada receta: Canelón XXL de faisán con duxelle de champiñones y queso manchego, Carrillera de ternera a la bourguignon con setas y puré Robuchon, Perdiz a la Toledana con pasas y piñones o Garbanzos con rabo de toro y foie deshuesado con piparras son algunos de los ejemplos de su potencia gastronómica.

El momento dulce llega con un postre que ya tiene club de fans: “Pedacito de cielo”, una torrija con helado de caramelo y algodón de azúcar que hace honor a su nombre.

“Barriga feliz, alma feliz”

Fieles a su lema, los creadores de Barbudo tienen claro que la alta cocina no debería sentirse distante. Por eso incluyen propuestas irresistibles como su aperitivo de ostras francesas y champagne Mumm Millésimé a un precio difícil de creer. Una puerta de entrada perfecta para quienes quieren descubrir el universo Barbudo sin necesidad de sentarse a mesa y mantel.

Porque Barbudo es mucho más que un restaurante, es un punto de encuentro, un espacio pensado para disfrutar: entre amigos, en pareja, en familia o como parada gourmet en el mapa madrileño. Es acogedor, sofisticado sin pretensiones y con ese toque cosmopolita que transforma una comida en un recuerdo.

Un proyecto que promete —y cumple—. Y que abre un capítulo nuevo en la escena gastronómica de Madrid.

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