Llega a Madrid un nuevo entrenamiento con el que quedarás “KO”

Es lo que mejor define la nueva filosofía “fit” creada hace 14 años por Ale Llopis: “Quedarse KO”. Un concepto que fusiona yoga, boxeo, artes marciales y bootcamp para conseguir ese cuerpo que siempre has querido “entrenando la felicidad”.

“Nunca en mi vida me había gustado el deporte. Era un poco gordita e iba al gimnasio rezando para que los brazos se tonificasen y las piernas adelgazasen. Estaba obsesionada con un resultado que no conseguía”. Nos cuenta Ale Llopis, fundadora de KO, el rompedor entrenamiento que combina yoga, boexo, artes marciales y bootcamp que acaba de aterrizar en España. Un proyecto muy personal que partió de su insatisfacción: “Hace 14 años, cuando tenía 29 años, supe que tenía que dar un giro a mi vida. Era muy insegura y solo me sentía bien cuando salía de fiesta (bebía y fumaba muchísimo) y era el centro de atención. Además, tuve la suerte (o mala suerte) de tener unos padres que se convirtieron en solucionadores de vida, por lo que siempre dependía de los demás para encontrar un apoyo o una solución, para yo estar bien. Y como tercer break point, a pesar del éxito profesional en una reconocida firma de retail, lo que supuestamente era mi sueño, no creía en lo que hacía. No podía hacer una campaña de ropa deportiva con modelos que no hacían deporte. Esto fue lo que me hizo darme cuenta que no me sentía en equilibrio conmigo misma”.

Y entonces nació KO…

No del todo. A mí no me gustaba el deporte. Pero pensé que igual algo en mí tenía que cambiar para empezar a moverme y sentirme dueña de mí. Fue cuando empezó a interesarme. Así un día me desperté y dije: voy a formarme en fitness.

Casualidades de la vida, conocí al que ahora es mi marido y me comentó que el quería ir a España a estudiar un MBA. ¡Y yo quería volver a España! Nos casamos y volví a Barcelona, donde me matriculé en Fitness y Nutrición deportiva. De cero. Sin saber nada.

Me enamoré del efecto del deporte en mí. Y quise probar todas las disciplinas – porque en mi profesión anterior también fue siempre muy importante la investigación de mercados. Entrenamiento militar, boxeo, artes marciales, yoga… Todo me gustaba y decidí recoger lo mejor de cada una de ellas con la idea de crear algo que fusione lo que a mí me hacía bien.

¿Cuál fue el motivo por el que decidiste llamarlo KO?

Para mí la mejor sensación de hacer deporte era el momento final. Durante, sufría. Pero al final quedaba KO, no de noqueada, sino de alegría. ¡Al fin lo logré! Y esa sensación para mí es la más gratificante.

También hablas de entrenar para ser feliz…

No solo se tratar de conseguir un cuerpo mejor, que también. Pero si nos fijamos en el exterior nos olvidamos que ese resultado es consecuencia de un entrenamiento que nos hace sentir mejor.

Por eso quise hacer un deporte que inspire, que la gente disfrute y se divierta. Porque entendí que lo que más me gustaba del deporte era que me entretenía tanto que me olvidaba de mis problemas. Es como estar meditando. Es el único momento en el que no estaba pendiente de mis “tengo que”.

¿Cómo fueron los comienzos?

Volví de España a Perú y decidí mostrárselo a la gente. Invité a todos mis amigos para que pudieran conocerlo y me tomaba por loca, pensaban que había abierto una discoteca. Conociéndome…, era de esperar.

Yo les dije: “vengan a probar una semana y el que quiera, se somete a esta filosofía y este método un mes. Si les gusta se quedan y pagan la mensualidad”. De 1000 que invité, vinieron 100. Solo 10 me dijeron que continuaban. Cuatro acabaron el mes y decidieron pagar. ¡Incluso uno de ellos insistió en suscribirse 6 meses! Y esta fue mi mayor motivación para seguir y contagiar esta energía a la gente. Porque yo he visto cómo mi cabeza compleja, dramática, enrollada… Cambió. Encontré una “medicina” de independencia, autosuficiencia, con la que liberar las emociones y conseguir que mi cuerpo estuviera de la mejor forma sin importar tanto el tener un cuerpo perfecto, porque es la consecuencia de sentirme bien.

Hablas de la filosofía KO…, ¿en qué consiste?

KO no es solo mi experiencia personal, es algo que tenía que comunicar y crear un estilo de vida, por eso lo fundamenté en cuatro pilares:

Entrenamiento a diario. La vida todos los días nos pone estrés, dramas y preocupaciones. Si no hacemos algo para liberarlo, cargamos una mochila que cada día es más pesada. Tienes que hacer algo que te rete para estar sentirte mejor, aunque sea salir a correr 15 minutos, no importa. Esa sensación de satisfacción  te hace sentir mejor.

La conexión interior. El mundo exterior no puede controlarse, pero nos podemos controlar a nosotros mismos. Aprender a respirar, a sentir lo que hay dentro, es vital. Una clase de KO puede ser muy exigente en la parte física, pero está conectada con lo que pasa dentro.

Alimentación consciente. Hace años empecé a estudiar “Nutrition for Healing” (nutrición para sanar) y eso implica cómo llevar a tu cuerpo a su mejor versión desde la salud, saber qué tipos de alimentos nos ayudan a estar más ligeros o elevar nuestra energía. Si estamos tristes el cuerpo nos pedirá tomar algo dulce, pero en realidad esto no nos ayudará.

Actitud. Yo era una persona a la que “le pesa la vida”. Todo me daba flojera y cuando descubrí el yoga me di cuenta que somos contagiadores de actitud positiva, de lo importante que es ser amables, agradecer…  Y encontrar el lado de las cosas es algo que también tenemos que entrenar. Hay muchas cosas que no nos gustan, pero hay otras muchas que sí. A qué lista miras es lo que tú eliges todas las mañanas.

Esto llevado al deporte, es el método KO, que cuenta con varias disciplinas…

Tenemos tres tipos de clase: una es cardio (KO), otra fuerza (NTC) y la última mezcla Vinyasa con Power Yoga (Soul Yoga). Yoga, boxeo, artes marciales y bootcamp se fusionan de un modo mucho más estilizado, centrado en la tonificación.

Son distintas experiencias que se pueden combinar entre ellas, porque hay que entrenar la fuerza, hay que entrenar la calma y el party, porque al final la fiesta se lleva dentro. Para mí ésta última es KO como tal, tiene todos los elementos. Las demás son complementarias. Y solo en 60 minutos puedes combinar todo lo que necesitas para estar en equilibrio. Pero la idea es vivir todas las experiencias y, según cómo te sientas, poder trabajar más el yin o el yan.

¿Cada clase es diferente o se basa en coreografías?

Cada sesión es única. Para que lo entiendas, nosotros tenemos 20 movimientos. Y con ellos, los profesores son formados para crear estructuras con una serie de elementos que combinan según su creatividad. Nunca una clase es igual a otra, pero siempre con la misma estructura y con la música como base.

Y esto lo hacemos así porque cuando ya sé qué va a pasar, mi cabeza se va a pensar en mis problemas. El objetivo de KO es que sea tu momento de “unpluged” y para desenchufar has de estar alerta. Lo enriquecedor es que te toma tres o cuatro semanas hacerlo parte de ti y después solo has de dejarte sorprender.

¿A quién se dirige KO?

A todo el que quiera entrenar desde una motivación. Por eso decimos que “entrenamos la felicidad”. Es verdad que en porcentaje vienen 70% de mujeres frente a un 30% de hombres, pero es una disciplina que pueden practicar por igual. Hay mucha creatividad y se trabaja mucho la vulnerabilidad, lo que es más afín a nosotras.

Acabáis de aterrizar en Madrid, pero estáis en más sitios…

Arrancamos en Perú, estamos también en Chile y Colombia. Y para mí siempre España fue un punto en el mapa y dos días antes de cerrarnos por la pandemia yo estaba en Madrid dispuesta a firmar dos locales y abrir KO. Lo paramos todo porque nos avisaron que la situación era crítica, por lo que regresamos a Perú (casi) en el último vuelo. Ahora, es el momento de continuar con el proyecto con este primer centro en Madrid, queremos también abrir en Barcelona y muy pronto en Italia.

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